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leticia lorenzo

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Soy un desastre

misceláneas lety

yo he preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado...
May 26

Triste

Triste por el recuerdo
Triste por el olvido
Triste por las dudas
Triste por lo que pasa
Triste por lo que no pasa
Triste por lo que pasa pero pasará
Triste por decir tanto sin decir nada
Triste por no poder decir
Triste por pensar
Triste por no hacer
Triste por los días tristes que dan felicidad
Triste por mirar el mañana
Triste por rememorar el ayer
Triste por no poder con el hoy
Triste por la incertidumbre
Triste por la música triste que falta
Triste porque cada vez falta más
Triste porque cada vez faltan más
Triste por Benito
Y por Luis
y por Dito
Triste porque extraño
Triste porque quiero
Triste porque ya no se puede llorar con tranquilidad
Triste porque me olvidé los caldos
Triste porque me quedé dormida
Triste porque no me quiero levantar
Triste porque me tengo que levantar
Triste porque no puedo
Triste porque no quiero
Triste porque quiero
Triste por lo que quiero
Triste por lo que no quiero
Triste porque ya no escribo
Triste porque ya no leo
Triste porque ya no miro tele
Triste por huelga
Triste por defecto
Triste porque me gusta
Triste por lo raro que es soñar siempre que pierdo el tren
Triste por no saber qué pierdo
Triste por no saber qué tren
Triste por no ir
Triste por quedarme
Triste por no estar en ninguna parte
Triste porque los días nublados me llevan siempre al mismo lugar
Triste porque ese lugar está cada vez más lejos
Triste por no saber si vale la pena, alejarse más
Triste por hija de puta
Triste por mala
Por eso. Triste
March 14

Lecciones de urbanidad - Joan Manuel Serrat

Cultive buenas maneras
para sus malos ejemplos
si no quiere que sus pares
le señalen con el dedo.

Cubra sus bajos instintos
con una piel de cordero.
El hábito no hace al monje,
pero da el pego.

Muéstrese en público cordial,
atento, considerado,
cortés, cumplido, educado,
solícito y servicial.

Y cuando la cague, haga el favor
de engalanar la boñiga.
Que, admirado, el mundo diga:
"¡Que lindo caga el señor!"

Hágame caso y tome ya
lecciones de urbanidad.


Tenga a mano una sonrisa
cuando atice el varapalo.
Reparta malas noticias
envueltas para regalo.

Dígale al mundo con flores
que va a arrasar el planeta.
Firme sentencias de muerte,
pero con buena letra.

Ponga por testigo a Dios
y mienta convincentemente.
Haga formar a la gente,
pero sin alzar la voz.

Que a simple vista no se ve
el charol de sus entrañas.
Las apariencias engañan
en beneficio de usted.

Cultive buenas maneras
donde esconder sus pecados.
Vista su mona de seda
y compruebe el resultado.

Que usted será lo que sea
- escoria de los mortales -
un perfecto desalmado,
pero con buenos modales.

Insulte con educación,
robe delicadamente,
asesine limpiamente
y time con distinción.

Calumnie pero sin faltar,
traicione con elegancia,
perfume su repugnancia
con exquisita urbanidad.
January 29

¿Qué es mejor?

Cuando una persona sabe que está destinada a llegar al fondo, qué resulta mejor? Hacerlo de a poco, matizando con pequeños momentos de lucidez y urbanidad? O dedicar la vida entera a alcanzar ese fondo que tampoco parece tan fácil de encontrar?
Porque se me ocurren varias opciones:
  • La normalidad de lunes a viernes con la vida reventada de fin de semana. Decida que ocho horas de su día, cinco días de su semana, convivirá como un "buen padre de familia" con el resto del mundo y luego desagotará todas las bajas pasiones en una especie de "goce condensado". Es complicado esto, porque finalmente ¿quién se es? ¿se es de lunes a viernes, o se es lo otro? Y además ¿cómo se concilia? ¿cómo se convive, en un mismo ser, con dos formas tan diferentes de ver el mundo?
  • La normalidad si, la normalidad no. Reviéntese un día y recupérese al siguiente. Y si su reventón pasa desapercibido, tanto mejor, que la gente de su entorno no se entere, si puede escóndalo. La verdad, esto me parece peor que lo anterior... qué estresssssssss vivir esta vida. Pero conozco mucha gente que la vive (y hasta algunos la recomiendan)
  • Reviéntese y luego arrepiéntase. Este es como el camino religioso: Al día siguiente piense en cosas como: necesito expiar mis pecados! No puedo ser así! Cómo pude ser capaz!! Vaya y búsquese a una autoridad moral que le diga que a todos les pasa alguna vez, siéntase bien con usted mismo... y en unos días vuelva a reventarse y comience el ciclo nuevamente. Agotador.
  • Y la que a mi me gusta: asúmase. Asuma que todos vamos camino a la locura y que la elección es si lo hacemos placentero o tortuoso. Viva sus vicios con disfrute. Si la gente le quiere, le va a seguir queriendo porque yo a la gente que quiero la quiero como es y no como yo quisiera que sean (de hecho me resulta un poco molestoso que la gente que quiero pretenda ser otra cosa... si están bien como son!). Asumir que hay días en los que nos vamos a sentir en el tope del universo y otros en los que pensaremos que somos el último orejón del tarro es una cosa complicada. Asumir que hay momentos en los que vamos a estar felices y otros (muchos) en los que nos vamos a dar la cabeza contra la pared... ni qué decirlo. Pero bueno mi viejo, esa es la vida. Y es hermosa. Es fantástico estar bien con quien uno es, sentirse bien, mirarse al espejo y quererse. Quererse siempre: cuando se mira al espejo después de una linda noche de sueño tranquilo y se ve relajadísimo o cuando se mira al espejo después de varias botellas de alcohol de segunda y solo piensa en el lugar más cercano para vomitar. Ahí, en esos momentos, yo también me quiero.
Vivir la vida debería ser para todos algo más que levantarse y respirar. Para mi, por suerte lo es. Y quisiera tener uno de esos finales románticos, de loquita de pueblo o linyera amigo de todos, o parroquiana del bar de los recuerdos. Tengo un amigo que es maravilloso. Se llama Jorge. Hoy me dijo algo que no es sino una verdad absoluta: cosas esenciales en la vida de un ser humano: 1. Agua; 2. Amor; 3. Historias.
Consígase esas tres cosas y asuma que la vida es maravillosa. Y alcance el fondo sin cuotas!



January 30

Lo malo de las ilusiones

Lo malo de las ilusiones, cuando dependen de otros, es que desilusionarse es más fácil que chasquear los dedos. Y lo triste es que muchas veces la gente que nos causó ilusión no se entera o, en caso de enterarse, no sabrá nunca qué hizo que la ilusión desapareciera. Creo que tiene que ver con lo de ayer sobre la felicidad. Si uno decide vivir el día feliz, es mejor que no piense en el mañana (siguiendo con la idea de que la felicidad no se puede dejar para mañana). Y las ilusiones generalmente tienen que ver con eso: con mañana.
Por eso, mejor brindar por el hoy. Y dejar las ilusiones para los infelices.

La búsqueda de la felicidad

La mayor parte de los seres humanos, ante la pregunta sobre qué quieren encontrar en la vida, responden de una u otra manera que lo que quieren es encontrar la felicidad. Sin embargo, ¿cuánta gente hay que se anima realmente a ser feliz? No tengo las estadísticas, pero mis intuiciones me dicen que debe ser un porcentaje mucho menor al de la gente que pasa la vida diciendo perseguir la felicidad.
Y es que esta cosa sabia de Libertad, la amiga de Mafalda, de ser simples en nuestra vida, es algo que olvidamos con mucha facilidad. Entonces las convenciones, las obligaciones, las "necesidades", los deberes, los proyectos, el futuro, los otros, los que dependen de nostros, los que dependerán de nosotros en algún momento... miles de complicaciones, millones de abandonos distintos de la simpleza, hacen que la gente que permanentemente habla de cómo quiere ser feliz y cómo busca la felicidad, deje el hecho concreto de ser feliz "para mañana". Porque claro, hoy tiene muchas obligaciones que cumplir, antes de darse la oportunidad. Y lo triste es que probablemente ese sea un mañana que nunca llegue.
En fin, brindo por los que se animan a ser felices hoy.
 
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